Hangar del Cielo

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Show de Gral Pico

 

 

Descripción del Show

Los shows aéreos tienen como característica principal, la espectacularidad de las imágenes, que quedarán grabadas por siempre en las retinas del público.

Nuestros shows, además, están pensados para halagar no sólo el sentido de la vista, sino el del oído. Aviones de bajo ruido, volando siempre lo que una maravillosa melodía de grandes orquestas dicta, dibujando en el aire la coreografía corespondiente, transportarán los espectadores a un mundo de sueños.

En otras palabras, un show pensado para toda la familia, con belleza, con romanticismo y con momentos interactivos, donde el público, en especial los niños, a través del enlace directo por micrófonos con el avión, "maneja" la rutina y posición de los aparatos, aprendiendo los movimientos que debe hacer el piloto para que ello ocurra.

Tres aviones en vuelo, con acrobacia, humo, y, especialmente, mucha emoción, marcan la diferencia entre un vuelo de acrobacia, y un show para toda la familia, que dura todo el fin de semana, y que alienta inevitablemente, a dejar volar el espíritu.

Cuando perseguimos un sueño, es posible imaginar un comienzo, pero no el final.

Volar y hacer volar ha sido siempre un sueño que la mayoría de nosotros ha tenido. Algunos consiguen volar con el alma, otros con sus proyectos y todos con su mente. Nosotros formamos un equipo, con toda la esperanza de servir como excusa para que el vuelo de los tres aviones, permita el despegue de tantos sueños y proyectos que aún no se atreven a ser realidad.

Dijo Ernesto Sábato: “Sólo quienes sean capaces de sostener la utopía, serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuánto de humanidad hayamos perdido”… Y nuestra utopía empezó imaginando una Escuadrilla de Acrobacia Aérea que pueda mostrar que, en Argentina, todavía se puede soñar con imposibles.

Desde que el Director, César Falistocco, empezó a volar haciendo shows, en el año 1997 hasta la fecha, se han realizado cientos de exhibiciones por todo el país y que incluyen la participación en grandes festivales como los de Brasil o Uruguay, además de presentaciones en lugares tan remotos como Ushuaia o el Chaco.

Lo que al principio parecía una locura, poner a bailar un avión, y que los espectadores disfrutasen la coreografía, hoy ya tiene tres pares de alas… La Escuadrilla de Acrobacia Aérea Rans, los invita con sus vuelos a dejarse llevar por la música, a disfrutar de nuestro maravilloso cielo, a permitirse el placer de la emoción, a volar con el alma, a sentirnos un poco locos, porque como escribiera Nietzshe,:

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"Siempre hay un poco de locura en el amor... aunque siempre hay un poco de razón en la locura.".

HERRAMIENTAS PARA ARMAR Y VENDER EL SHOW AEREO:
Morteros

Descripción del Show por una espectadora en la Expo Rural de la Ciudad de Formosa durante tres vuelos con las canciones: Aurora (Victor Heredia), Tiernamente Amigos (Jairo) y el final con Nessum Dorma (Sara Brightman)

SINFONIA EN AZUL

Formosa, septiembre de 2009
El grupo de técnicos y pilotos y acrobáticos arribó a Formosa en forma silenciosa, inadvertida. La juventud casi excesiva de todos ellos asombra y más aún después de verlos en el aire, diestros y experimentados. Comienza su actuación ya pasadas las dos de la tarde bajo el sol que a pesar de todo regala una brisa fresca y aliviadora.

Transportamos desde el Aeroclub Formosa al equipo de tierra que coordina cada pasada sobre el predio de la Sociedad Rural, dejamos que hagan lo suyo y nos sentamos entre corrales como espectadores, mientras anuncian varias veces el espectáculo que se avecina y nos va ganando la ansiedad.

Como un ave de plumas plateadas se acerca el avión que hará la primer aparición del día. De cerca se ve pintada con la bandera argentina, desde abajo y en altura, como un pájaro plateado. Habla el piloto Cesar Falistocco por una radio que se retransmite en el altavoz, pide al público oir la música, que vuele y baile a su son.

Los acordes de la canción Aurora en la voz y versión incomparables de Víctor Heredia hacen lo suyo y el corazón empieza a latir con fuerza, mimetizándose con uno de los indómitos potros que se retuercen entre saltos para quitarse de encima al gaucho.

El avión, como un ave en vuelo de amor, comienza su coreografía. Los rostros se alzan siguiendo el vaivén, la música parece crecer y la danza nos lleva. Como una doncella que despliega un velo, la nave comienza a dejar una estela blanquecina detrás... grácil y liviana dibuja círculos y corazones, se alza como Icaro hacia el sol abrasador y cae como una mariposa herida al perder la fuerza, se acelera a medida que se acerca a la tierra y cincela redondeces que arrancan en nosotros exhalos y suspiros, extiende sus alas enmudenciendo el ruido del motor en la subida con los acordes y la letra de la canción que parece describir lo que estoy viendo: una elevación audaz, un vuelo triunfal, un águila guerrera... Me gana la emoción y mientras sigo arrobada los movimientos en el cielo azul intenso, mientras el águila deja caprichosamente su estela como escribiendo en el aire un lamento de amor, me surcan las mejillas un par de lágrimas sabedoras que ese romance con el cielo no es para todos, sino solo para unos pocos bendecidos por Dios.-

Falistocco y su nave se pierden y de repente aparecen por detrás de una edificación haciendo que el público exclame, trepa denodadamente como persiguiendo una nube que parece robarle el ímpetu y describiendo un giro hacia atrás, después de recibir un golpe dado por una mano invisible la nave se precipita casi invertida dejando ver sus detalles, y luego se yergue como resucitando empeñada. Hace giros horizontales, pinta un túnel con la estela y pasa entremedio como una flecha... y el águila es bandera... el cielo azul profundo como un telón desplegado acentúa la estela blanca... la nave pasa en un breve vuelo invertido que me roba un suspiro ahogado... la gente aplaude y otra lágrima conmovida se empeña en surgir... toda una sinfonía en azul sobre el horizonte norteño. Me voy por un rato sabiendo que hay más y que no podré estar ausente.

Poco antes de las cinco dos aviones hacen un segundo espectáculo, mientras la historia musical habla de dos amigos de la niñez que a lo largo de la vida se separan y solo se encuentran de tanto en tanto, recordando que nunca después tuvieron una amistad igual... la pareja voladora es bella, vuelan como de la mano, siguiendo los pasos de un vals. Se cruzan enfrentados, como si fueran a chocarse, pero diestramente se pasan y hacen figuras de a dos. No son las naves prolongaciones de los pilotos, sino los pilotos parte misma de las alas... no son las naves que vuelan, sinó los corazones de aves que laten en el pecho de estos hombres aferrados al aire los que se elevan y caen.

Muestran pericia y dedicación pero a mis ojos de poeta muestran el placer que los lleva a volar, como si fuera un néctar delicioso reservado solo a ellos. Y aunque parezca mentira, mucho después, en la cena, uno de ellos confirmaría que solo se trata de disfrutar allí arriba.

Su fama lo precede y sabemos que no ha mostrado todo, pues el lugar no tiene suficiente espacio para desplegar su arte con soltura pero aún así nos ha dejado pasmados por su pericia, profesionalidad y entrega total.

La tercera pasada va sobre las seis, ahora son tres aviones los que logran llenar de aplausos el lugar... los ánimos venían in crescendo por el espectáculo en tierra donde un brioso potro dando una voltereta en el aire cayó de pleno sobre su lomo aplastando con todo el peso a su pretendido domador... la adrenalina fluía aromatizando el apretado gentío presente.

Al llegar los aviones, los nervios eran palpables, acuciantes... los acordes de la música que (según me explican) identifica a la escuadrilla son suaves y potentes a la vez, pensados para calar en el espectador.

El inicio de las maniobras es absolutamente hermoso, las tres naves suben como escalando un mismo pico desde tres frentes y perdiendo fuerza se separan marcando semicírculos inclinados hacia la tierra en tres direcciones distintas como imitando los pétalos abiertos de una flor de lapacho. La gente exclama, el corazón parece salirse de mi pecho y aunque mis pies están firmemente apoyados en la tierra, me siento flotar en el aire como si me embriagara el viento.-

Dos de los aviones se ponen a la par y lado a lado dibujan ascensos y descensos, círculos inmensos y subidas extremas, después inician un vuelo horizontal y parejo, mientras el tercero hace un túnel de círculos calados a su alrededor... la gente aplaude con bríos.

Los aviones van alto y firmes, caen en direcciones distintas como alcanzados por una flecha mortal, se cruzan peligrosamente enfrentados, forman una punta de lanza, modelan como atractivas danzarinas, algunos movimientos son rectos otros serpentean en el abismal azul, me siento hipnotizada con ese baile imaginario, hasta mi hija de tres años apretándome las manos me dice "mirá mamá, como bailan!" y es cierto, se los ve desde abajo como siguiendo el ritmo y entre potros, vacas y paisanos, la danza se transforma en un malambo gaucho y macho, mientras de fondo se escucha una ópera bellísima que habla de vencer la adversidad.

Imagino de repente que el aroma a tierra es el olor de una nube empecinada en mostrarme la preciosa sinfonía de los pájaros plateados que se alejan para descansar en un nido inexistente, surcando el aire en su armoniosa faz de despedida, dejándonos el cielo bellamente yermo sin su imagen y el corazón dolido después de tanta hermosura.

Agradezco silenciosamente al cielo haberme regalado varias veces su abrazo fraterno, a veces desde su propio seno, a veces, desde aquí abajo, disfrutando de otros que vuelan y saben cómo hacerlo... ............... ..
Verónica Gabriela Hans de Dorrego

Descripción del show por un piloto espectador en el Festival de Chascomús 2009

En lo alto del cielo, contrastando con un gris plata de nubes altas y condescendientes, se reflejaban tres siluetas en perfecta formación buscando un rumbo  desconocido e inesperado para todos nosotros.

El sol, viejo conocedor de estas cuestiones no se quiso perder detalle. Apareció tímidamente perforando la capa de nubes, mostrándose de forma inusual con un tímido y discreto color naranja con bordes difusos, procurando de este modo no molestar con su brillo enceguecedor habitual a todos quienes, en la tierra, teníamos la mirada puesta en el cielo y el oído atento a lo que iba a ocurrir.

Cesó la música que nos acompañaba a modo de “compás de espera” y luego de un breve silencio se escuchó por los parlantes la voz del Líder de la “Escuadrilla Rans”.

…“Queremos saludar al Aeroclub Chascomús, a todos los que han venido a esta fiesta y a nuestro querido País”…

Hasta el viento se calmó para poder escuchar.

…“Cuentan que Dios regaló tres pares de alas”… prosiguió el Líder.

…“Un par para los animales, un par para los ángeles y un par para los niños. Son ellos; los niños -de edad y de corazón- quienes podrán alcanzar el sueño de volar y vivir esta maravilla que todos ustedes podrán compartir con nosotros a partir de este momento. Queremos homenajear al Aeroclub Chascomús, a todos los que han venido hoy,  a los niños y a aquellos que nos han precedido en esta actividad y ahora están volando en el cielo.”...

La música comenzó nuevamente. Pero esta vez con la melodía y el canto del “Ave María”.

…“Ave María gratia plena, Dominus tecum, benedicta Tu in mulieribus”…

Un saludo y tres “piropos” seguidos a nuestra Madre del Cielo mientras la “Escuadrilla Rans” nos deleitaba con su acrobacia.

Cuando los aviones se alejaban para comenzar una nueva maniobra se podía percibir ciertamente, entre acordes, un extraordinario y respetuosísimo silencio por parte de las 4000 personas presentes.

Nadie quitaba los ojos de la “Escuadrilla Rans” que, al ritmo del “Ave María”, mostraba en cada maniobra una delicadeza, una plasticidad y un buen gusto nunca antes percibido por quienes ya hemos participado anteriormente de estos espectáculos.

El asombro dio lugar a la emoción. Ese dulce y amoroso sentimiento de tener los pies en la tierra y el corazón en el cielo fue penetrando el alma de los presentes, haciéndose inocultable a los ojos de todos. Muchos corazones de acero se derritieron en lágrimas de bronce.

La “Escuadrilla Rans” nos transportó por unos minutos a un mundo de paz y armonía, donde pudimos prescindir de los problemas y locuras que vivimos por estos días en nuestra querida Patria.

Tuve la suerte de ir con mi esposa y mis dos hijos pequeños y compartir con ellos este día maravilloso, desmitificando esa falsa creencia tan generalizada que la familia es incompatible con la actividad de vuelo deportivo.

Hoy he pasado un día entre amigos, en familia, rodeado de aviones y con la alegría de haber participado de una acrobacia muy especial.
He vuelto a descubrir en César -un gran piloto- a una gran persona, con una notable sensibilidad para movilizar a los demás a no perder la esperanza y el optimismo.

¡Gracias César!... Un fuerte abrazo,

Ricardo Dodds

Descripción del show por un Motoquero de la Ciudad de Cinco Saltos en la Fiesta del lago Pelegrini 2010:

No importa, si lo que ves es una Hayabusa por el Bolsón, o si ves a Armando o a Jorge inclinando en pista, o dibujando en la ruta hasta donde no se puede más..., no importa si sentís el ronroneo de un Ducati saliendo de un curvón, o el alarido de un yamaha a la mitad de la recta..., o hasta el grave pistonazo de una Harley cuando te la cruzás en la ruta y como loco alcanzaste a abrir la ventanilla sólo para escucharla pasar.

Tampoco importa si vos estás dentro, sobre o sólo observando..., lo importante es cómo se te pone la piel de gallina, cómo se te acelera el corazón… vos sabés, vos te sentís como él, conocés lo que siente, sabés lo que él esta pensando, sabés donde lleva la vista puesta y porqué lo hace..., y de pronto, sin querer estás ahí arriba, sintiendo el motor Rotax girar y la hélice cortar el aire, y sentís como tocás con la punta de los dedos el agua..., o era el ala? o… y ahí, te das cuenta que sos uno, tu máquina y vos, sea avión o sea moto, forma parte de tu ser, para siempre...; solo resta secar la lágrima de emoción que rueda por tu mejilla…

Andres.

... a César, El piloto, Gracias César!


 

 

 

 

 

 

Show de Cinco Saltos

 

 

César Falistocco
Tel.:
02293 - 406815/15332922 - email: cesar@hangardelcielo.com
Linstow 688 - 7000 - Tandil (Bs.As.) 

Campo de vuelo en Tandil, Hangar del Cielo: Ruta Pcial. 74 a 3Km Ruta Nac. 226 (camino a Ayacucho)
Campo de vuelo en BsAs, Aeródromo de la EAA Hangar 7: Ruta Pcial. 6 y Arroyo La Choza a 18 Km del Acceso Oeste (camino a Cañuelas)

 Fecha de actualización 08/08/2009